Un tema recurrente en la blogosfera maternal (sobretodo en blogs de madres recientes) es la elección del nombre del bebé. He leído largo y tendido sobre el tema y yo no podía ser menos a la hora de opinar, puesto que el nombre que llevará nuestra bebé ha sido uno de los temas que más cola ha traído a familiares y (sobretodo) residentes en el pueblo, donde se estilan nombres del tipo María, Catalina, Antonia y todos sus derivados compuestos.

Nombre del bebe

Me he dado cuenta que la gente del pueblo, cuando te pregunta por el nombre de la nena esperan:

a) Que sea el mismo que el de la abuela paterna (en primíparas) o materna en siguientes retoños
b) Que sea el mismo que el de la mamá o el papá
c) Que difiera de A y B pero que entre en los estándares de nombres comunes

Cuando nos salimos por la tangente y decimos el nombre de nuestra nena normalmente lo tenemos que repetir, vocalizar y dar una explicación razonable del porqué ese y no otro mas bonito (bonito para ti, maja)

Y sin más dilación voy a proceder a explicarlo con un clarísimo ejemplo gráfico y verídico acontecido con una primita de 8 años del padre de la criatura:

Prima: ¿Cómo se va a llamar la bebé?
ÉL: Elsa, se va a llamar Elsa
Prima: No, ahora enserio…

Y esta reacción sincera de una niña de 8 años, sin maldad (que realmente nos provocó una gran carcajada), resume a las mil maravillas las reacciones de la inmensa mayoría de gente adulta que sí que lo dice con acritud y prejuicio.

Decidimos ponerle Elsa a la bebé, porque es un nombre diferente, pero no suena raro fonéticamente. Porque surgió durante unas vacaciones que pasamos hace unos años en Menorca, vino a mí, desde el escaparate de una librería, en forma de cuento infantil, mientras me comía un heladazo de 2 bolas.

Si ya me habéis leído anteriormente sabréis que me encantan los cuentos infantiles, leerlos, coleccionarlos, escucharlos y contarlos. Y este título en concreto me llamó mucho la atención. Se me quedó rondando todas las vacaciones en la cabeza y cuando volvimos a casa busqué el significado de Elsa en mi querido internet.

[…] Según los fenicios, la isla ahora conocida como Menorca, recibía entonces el nombre de “Elsa” […] Estos arriesgados navegantes que cruzaban el “Gran Mar” (Mediterráneo) para llegar a las codiciadas minas de Tarsis (Huelva), fueron los primeros en dar nombre a nuestra isla. La llamaron “Elsa”, nombre derivado de “nur”, que en lenguaje fenicio equivale a fuego. Cuando de noche las naves fenicias pasaban cerca de nuestras costas, veían brillar fogatas en los lugares altos, en las cumbres de los talaiots, en los reductos guerreros situados en los acantilados inaccesibles.

Y así fue como la idea se fue generando en mí. Se lo comentaba mi pareja y a él, que todo lo que digo le parece bien, le gustó la idea. A ambos nos estira mucho la isla vecina, sus gentes con su carácter abierto y hospitalario, sus paisajes y todas las experiencias buenas que hemos tenido ahí, incluso antes de conocernos. Claro que cuando lo hablamos no teníamos ni remotamente planeado encargar un bebé a corto plazo. Y tampoco sabíamos el sexo que tendría nuestro bebé. Sólo sabíamos que si era nena, seria Elsa.

Y ahora, casi 3 años después, tenemos una nena en camino, elegimos un nombre con una historia y un significado especial para nosotros y resulta que la gente hubiera preferido que se llamara María de los Ángeles. ¡O que, sin que yo se lo pida, me manifiestan su opinión. Incluso me “fuerzan” a decantarme por Nora o Elvira… nombres más oídos! Oiga, ¿se está usted oyendo? No se trata de convencerme para pedir flan en lugar de puding en el menú… estamos hablando de una decisión un pelín mas trascendental que acompañará a mi hija toda su vida (o como mínimo hasta que cumpla los 18 y se lo quiera cambiar) ¿Qué es lo que pasará por la mente de esas personas que intentan convencerme de que cambie de opinión? Me imagino una situación con mi futura hija, cuando sea mas grande:

– Oye mamá ¿Cómo es que me llamo Elvira?

– En realidad te queríamos poner Elsa, pero la vecina nos dijo que mejor no, que Elvira. Que era más normal.

Y ¿Sabéis qué? Todas esas opiniones nos importan una reverenda m*****. Con todo el respeto que se puedan merecer estas personas ¿eh? Pongo la mejor de mis sonrisas diplomáticas y digo que es una decisión que ya está tomada.
A medida que pasa el tiempo más me gusta el nombre, ya me dirijo a mi bebé por él, cosa que también hace su padre y empiezan a hacer sus abuelos e incluso puedo decir que cuento con un reducido grupo de apoyo moral, con personas a quien les ha gustado la elección. ¡Una persona incluso me dijo que ella ya lo conocía y le encantaría llamar así a su hija, en caso de tenerla!

¿Qué hay de vosotras? ¿Las pasasteis canutas con la elección del nombre? ¿Fuisteis más tradicionales o bien os dejasteis llevar por vuestro gusto? ¿Cómo reaccionó vuestro entorno con el nombre del bebé?

Genial la foto de tu sonrisa diplomática. Nosotros ya somos bastante tradicionales por que no tuvimos esos problemas que comentas. Lo que sí teníamos claro es que no queríamos nombres repetidos en la familia. Al final pesó más el gusto del papá y y elegimos Laura para la bichilla, aunque yo prefería Alba.

Lo importante es que vosotros dos escogierais el nombre que os gustase. Independientemente de si este es tradicional o no. En nuestro caso, al ser un nombre súper poco escuchado ha sido la ecatombe! jajaja

¿Pues sabes lo que te digo? Y te prometo que no es por quedar bien, agradar ni na… ¡Que me encanta Elsa! Jo, de verdad que me parece precioso, tanto como su historia, y encima muy original. Es un nombre que yo pondría. Y si es el que ambos queréis, tiene un significado especial para vosotros, ¡pues adelante!

A nosotros, los que ya saben del embarazo, ya nos han empezado a preguntar. La verdad es que no tenemos ni idea, barajamos algunas posibilidades… pero como no sabemos aun el sexo, pues en meras ideas se quedan de momento. Tu por el nombre no te preocupes, id haciendo listas que de todas maneras si estás de 12 semanas, hasta dentro de un mesecillo no se sabrá el sexo del bebe.

No es la primera vez en mi vida en que la gente de todo tipo me viene a dar consejos. Supongo que a causa de mi situación familiar y de las dos personas dependientes que ahora están a mi cargo, la gente se arma de buena voluntad y me ofrecen (sin yo pedirlo) sus mejores consejos en cuanto a organización y modos de hacer. Y ahora con la llegada de la bebé, no iba a ser diferente.

La experiencia me ha enseñado que con paciencia y resignación (y alguna que otra sonrisa diplomática) se pueden esquivar esas situaciones incómodas que vienen disfrazadas de buena voluntad, compasión y falsos maternalismos.

Es muy común que la gente opine, a nosotros con el primero nos pasó, LEO?, pero LEO de qué?, eso sí, dos amigos de mi pareja meses después decidieron ponerle LEO a su hijos (que originales) y ahora con Gonzalo tampoco parece que guste mucho pero … a mi me da igual, además que el nombre lo ha elegido su hermano mayor asique a mi me parece el mas bonito del mundo.

Eso es lo que no entiendo. Yo, mucho antes de pensar tan siquiera en tener hijos, jamás había cuestionado el nombre elegido por unos orgullosos papás. Ni se me había pasado por la cabeza. No entiendo en qué piensan.

A mi todos los nombre elegidos por los padres me parecen PERFECTOS, me pueden gustar mas o menos, pero de ahí a cuestionarlos… pero vamos, que vete preparando, porque cuándo nazca el bebé ya verás como la gente es permite opinar sobre todo las cosas.